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domingo, 22 de febrero de 2009

El derecho de secesión renace en EE.UU.

Estados Unidos nació como resultado de una revolución secesionista de las colonias en contra del todopoderoso Imperio Británico. Como consecuencia, el nuevo país se fundó sobre el derecho del pueblo a abolir cualquier forma de gobierno que atente contra la libertad, la vida y la búsqueda de la felicidad, tal y como se expresa en la Declaración de Independencia de 1776 y en la propia Constitución norteamericana. Hoy renace este sentimiento.

La principal preocupación de los Padres Fundadores consistió en tratar de configurar un sistema político con los suficientes y firmes contrapesos como para poder limitar, en la medida de lo posible, la acción expansiva de un Estado central. El temor residía en la concentración del poder en pocas manos. De ahí que EEUU se fundara sobre el principio fundamental del derecho de secesión. De hecho, la Declaración de Independencia es en sí misma un documento secesionista.

Jefferson y Madison reclamaron firmemente dicho precepto como una garantía básica frente al poder estatal. Por ello, defendieron la posibilidad de que los ciudadanos se separaran de un gobierno y fundaran un nuevo siempre y cuando éste atentase contra la vida, la libertad y la legítima búsqueda de la felicidad. Derechos básicos y esenciales que recoge la Constitución de EEUU.

Además, tal y como explica Alexis de Tocqueville en La democracia en América, "la Unión se formó por el acuerdo voluntario de los Estados (antes constituidos en colonias) y al unirse no han perdido el derecho a su nacionalidad ni se han visto reducidos a la condición de un pueblo único e igual". De este modo, "si uno de los Estados elige retirarse del bloque, sería difícil refutar su derecho a hacerlo".

La secesión era un sentimiento en auge a mediados del siglo XIX. Por distintos motivos, muchos de ellos económicos, numerosos estados del sur aspiraban a recuperar su soberanía política en detrimento de las crecientes competencias que, poco a poco, iba adquiriendo Washington como centro del poder político del país. Fue, precisamente, la amenaza separatista, y no la abolición de la esclavitud, lo que provocó la guerra civil en 1861. Sin embargo, esta vez, triunfó el Estado central, y con él, dio comienzo el surgimiento del nuevo Imperio estadounidense.

Thomas J. DiLorenzo, en su obra El verdadero Lincoln, expone magníficamente los entresijos y causas reales del conflicto fratricida que enfrentó brutalmente a los estadounidenses. La victoria de los unionistas terminó imponiendo el denominado Sistema Americano defendido a ultranza por Hamilton, Clay y Lincoln, consistente en un fuerte proteccionismo económico, la nacionalización monetaria y bancaria, la Hacienda Pública, las subvenciones al fomento interno (capitalismo de Estado) y, cómo no, la centralización política.

Sin embargo, tras siglo y medio, parece renacer de nuevo el espíritu secesionista sobre el que se fundó EEUU. La intensa crisis económica y financiera que vive el país y algunos puntos polémicos del programa electoral de Obama están provocando las ansias de soberanía por parte de algunos congresistas estatales. Los rescates públicos y el creciente endeudamiento vienen acompañados de una nueva oleada intervencionista en el ámbito económico y, por lo tanto, es visto como una amenaza directa a los derechos fundamentales de todo individuo, tal y como defiende la Constitución.

En la actualidad, cerca de 20 estados estudian introducir resoluciones en el Congreso reclamando una mayor soberanía estatal frente a Washington. El último en adherirse ha sido New Hampshire, mediante un documento en el que reclama los derechos estatales de secesión en base a los más puros principios defendidos por Jefferson. Curiosamente, el actual presidente de EEUU, Barack Obama, se declara un ferviente admirador del centralista Lincoln. La noria de la historia siempre nos depara sorpresas.

Manuel Llamas
Licenciado enCiencias Políticas e da Administración pola Universidade de Santiago de Compostela.

Fuente: www.juandemariana.org

viernes, 20 de febrero de 2009

Xoan Gato na pel da xente

jueves, 19 de febrero de 2009

Anuncio para fomentar o uso da lingua galega na etiquetaxe dos nosos viños.

martes, 17 de febrero de 2009

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jueves, 5 de febrero de 2009

"Bolonia no tiene nada que ver con la propiedad o el tipo de las universidades, sino con la compatibilidad entre sistemas"

Ján Figel', comisario de Educación europeo, está viviendo desde una posición privilegiada la instauración de un sistema de Educación Superior único para todos los países de la UE. De ello, y en especial del papel de España, «algo atrasada», ha hablado con CAMPUS.

Pregunta.- ¿Qué países están encontrando mayores dificultades en la adaptación a Bolonia? ¿Corre peligro el objetivo?
Respuesta.- El tiempo es oro, pero lo más importante es que toda Europa se está moviendo y España también. Unos van más rápidos, otros llegarán más tarde, pero todos vamos en la misma dirección. A la educación española le interesa mucho ser compatible con la del resto de Europa y el mundo, modernizarse, invertir en calidad, avanzar en el reconocimiento de titulaciones, renovar el sistema de calificación y conectar los conocimientos con el mundo empresarial. España lleva un atraso, pero espero que avance gradualmente hasta ponerse al día en el horizonte de 2012.

P.- Si las protestas estudiantiles se mantienen o incluso se agravan, ¿se plantea la Comisión Europea revisar el Proceso?
R.- Bolonia es voluntario, no obligamos a nadie, está en manos de cada Estado, que es el propietario del Proceso y quien decide cómo quiere moverse adelante. El 'tempo' y el ámbito de las reformas lo puede decidir cada Gobierno e incluso dejar algunos estudios fuera de Bolonia. Hay 46 países con diferentes modelos y ejemplos concretos de cómo adaptarse. El proceso es lo suficientemente flexible para todos como para aprovecharlo y beneficiarse. España puede escoger quedarse fuera, pero advierto que todo el Continente está dentro. ¿Si es bueno para Suiza, Noruega o Rusia por qué no va a serlo para España? Y más aún cuando nos enfrentamos a una crisis económica: la respuesta debe ser más y mejor educación, España debe responder a la crisis con Bolonia. Una veintena de países de fuera de la UE quieren formar parte del Proceso, lo que demuestra que la Universidad europea es cada vez más atractiva a nivel global. En abril nos reuniremos con los ministros europeos de Educación en Louvain-la-Neuve (Bélgica) para analizar el Proceso y ver qué países tienen problemas e incumplen la agenda.

P.- Poca movilidad de estudiantes y profesorado, endogamia y falta de internacionalización, inversión insuficiente... ¿Cuáles son los principales problemas del sistema universitario español? ¿En qué va retrasado?
R.- Simplemente no aplica los principios de Bolonia y así pone trabas a los profesionales más cualificados. Todavía hay muchas quejas por el no reconocimiento de los títulos, el sistema de tres ciclos no se ha introducido aún, mientras que en otros países ya funciona totalmente, el diploma suplementario no se da automáticamente sino que se tiene que pedir y, encima, pagar. Por otro lado, España es muy atractiva para los estudiantes 'Erasmus', es el destino más popular, junto a Francia. En 20 años, 236.000 estudiantes españoles se han ido a estudiar al extranjero, un 14% del total comunitario, es muchísimo. Eso prueba que los estudiantes españoles están con Europa.

P.- ¿Le preocupa que se extienda una corriente antieuropeísta en algunos sectores universitarios que ven Bolonia como una privatización encubierta de la educación superior?
R.- ¡Se equivocan! Europa es un mosaico, en algunos países la educación está fuertemente financiada por los gobiernos y predominan las universidades públicas, mientras que en otros son más potentes las privadas. Pero Bolonia no tiene absolutamente nada que ver con la propiedad o el tipo de las universidades, sino con la compatibilidad entre sistemas. Las universidades públicas españolas seguirán siendo públicas, lo han entendido mal. La educación debe modernizarse para adaptarse a una sociedad y un mundo cambiantes. Lo que era suficiente hace 20 años es insuficiente hoy; la Universidad europea tiene ya 920 años, pero no se hace frente a los retos de futuro cantando la gloria del pasado. España debe estar en la 'Champions'. ¿Por qué en España tenéis los mejores futbolistas de Europa? Porque os gusta el fútbol y lo amáis, pero también porque invertís y aceptáis los futbolistas extranjeros cualificados, porque reconocéis su titulación aunque hayan competido en otras ligas. ¿Por qué no hacéis lo mismo con la Educación? España debe tratar a sus universitarios como a sus futbolistas, ofrecerles condiciones atractivas y beneficiosas para estar en la 'Champions League' de la Educación. Eso es Bolonia.

P.- ¿Qué medidas se están adoptando para frenar la fuga de cerebros?
R.- España debe dejar de quejarse de la fuga de cerebros y de Bolonia y actuar, moverse. Lamentarse no sirve de nada e impide encontrar una solución. España es la mejor en fútbol porque se abre al extranjero y debe mirar así el Proceso de Bolonia, abrir las universidades a los intercambios, a la movilidad internacional, a la calidad, a la investigación, para que sus cerebros no se fuguen. Europa, en cualquier caso, está mejorando, la cantidad de estudiantes que vienen de otros rincones del mundo está creciendo y ahora lideramos la clasificación mundial de escuelas de negocios.

P.- Una consecuencia directa de la fuga de cerebros es la dificultad de desarrollar las investigaciones en proyectos comerciales, el llamado proceso de transferencia de conocimiento. ¿Qué soluciones se pueden aportar desde la Comisión a este problema?
R.- La sociedad del conocimiento sólo se puede construir cuando el conocimiento se valora, cuando no es únicamente el ministro de Educación quien le da apoyo, sino la sociedad entera, cuando se dan las condiciones adecuadas para la creación de conocimiento, su diseminación y su transferencia. Y eso significa Investigación, Educación e Innovación, es un triángulo en el que solo dos patas no son suficientes. Debemos poner juntos a universidades, centros de investigación y empresas; no es ningún peligro, es normal, son autónomos pero se necesitan. Es imprescindible fijar colaboraciones estables entre universidades, investigadores y empresas. El nuevo Instituto Europeo de la Tecnología será un vivero para estas colaboraciones.

P.- España perdió la sede del Instituto, que no estará en Sant Cugat del Vallès sino en Budapest, pero ¿está aún a tiempo de participar en el proyecto?
R.- La sede física sólo podía ser una y competir por ella está bien, pero el trabajo real se realizará en las comunidades de conocimiento e innovación, que impulsaran proyectos de energías renovables, cambio climático y nuevas tecnologías de la información. Y esa es una gran oportunidad para España: les animo encarecidamente a que se presenten.

P.- España tiene más universitarios que sus vecinos pero invierte menos: el 0,9% del PIB desde 1995 en educación superior y el 0,08% en becas y ayudas, mientras que la media de la OCDE es del 1,3% y del 0,25% respectivamente. Zapatero prometió el 1,5% en los programas electorales del 2004 y 2008 ¿Qué consecuencias tendrá esta falta de inversión?
R.- La Educación es la mejor inversión de futuro, da muchos más beneficios que las inversiones en el sector bancario. Y especialmente ahora, cuando vemos cómo muchos bancos se hunden. Educar es preparar a la población para los retos de futuro, para la globalización, y no debe verse como un gasto sino como la mejor inversión. Y lo digo como político, pero también como padre de mis hijos. Debe ser una prioridad de toda la sociedad: no solo del Gobierno nacional, también de los presupuestos autonómicos y locales, y de las empresas.

D.N.I.
Nacido en Vranov nad Toplou (Eslovaquia), el 20 de enero de 1960, Ján Figel' está casado y tiene cuatro hijos. Estudió, entre 1978 y 1983, Ingeniería Eléctrica en la Universidad Técnica de Kosice. Ejerció de ingeniero hasta 1992, cuando comenzó su carrera política en la Comisión de Asuntos Exteriores del Consejo Nacional de la República Eslovaca. Ha estudiado Relaciones Internacionales en Georgetown (EEUU) y Amberes (Bélgica) y ha enseñado en la Universidad de Trnava (Eslovaquia).

Albert Segura

Fuente: El Mundo, 04.02.2009

martes, 3 de febrero de 2009

Paripé en el chiringuito de Vicepresidencia

La convocatoria de 336 plazas en el Consorcio Galego de Servizos de Igualdade e Benestar en vísperas de las elecciones reúne, en grado superlativo, los rasgos de las oposiciones de otra época. La igualdad de oportunidades y la transparencia de las que alardea el vicepresidente Quintana cada vez que le ponen un micrófono delante -ayer mismo, en Los desayunos de TVE - quedan en solfa ante actuaciones como esta que no son otra cosa que un mero trámite para hacer fijas a personas que, con todo el respeto para su trabajo, entraron a prestar servicio en centros de mayores y galescolas por el nada objetivo procedimiento digital. Una supuesta oposición donde un año de trabajo pesa la mitad de la puntuación (entre otros favoritismos) es un paripé propio de un monumental chiringuito pagado con dinero público, como los que proliferaron tiempo atrás y que el bipartito iba a demoler en aras de una Administración laboralmente construida bajo los principios de legalidad, igualdad, mérito y capacidad, como debiera ser.

Ignacio Carballo


Fuente: La Voz de Galicia, 03.02.2009

 
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