Las familias y empresas siguen sin crédito, ¿cómo valora la opción del Ejecutivo de dar más capacidad al ICO para inyectar liquidez?
Es una herramienta muy limitada porque, una de dos, o se monta otra vez una banca pública, lo cual no se hace en un periodo de tiempo corto, o no tiene capacidad de acción. A muchos se nos pusieron los pelos de punta cuando se anunció que el ICO pretende saltar al intermediario para prestar directamente. La opinión pública lo ve bien y algunos sectores saludan una banca estatal que dé crédito. Pero cuidado. En estos momentos, es muy peligroso que el Estado asuma esos riesgos con los problemas de déficit y deuda que soporta. Podemos meter al país en un riesgo real de quiebra. La actuación de bancos y cajas es también bastante procíclica. Igual que fueron alegres en su momento para dar créditos, ahora actúan al revés. ¿Qué hace el Estado asumiendo el riesgo que no quiere el sector privado?.
Ángel Laborda
Director de Gabinete de Coyuntura de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas)
Fuente: Expansion.com
CANAL DE PRÓXIMOS POLITÓLOGOS
jueves, 18 de marzo de 2010
"¿Qué hace el Estado asumiendo el riesgo que no quiere el sector privado?"
miércoles, 3 de marzo de 2010
viernes, 26 de febrero de 2010
Orgullosos de Ser Galegos
Rosa Díez, la portavoz de UPyD trató de justificar sus palabras, aunque sin intención de pedir disculpas o rectificar sus declaraciones. La ex dirigente socialista argumentó que, coloquialmente, el término “gallego” se atribuye a una persona que, “como Zapatero, salvo él mismo, nadie sabe muy bien si sube o baja, o sea, lo que va hacer o dejar de hacer”. “En esa entrevista habíamos estado hablando de que Zapatero decía unas cosas, y las contrarias… Pues bueno [dije] podría ser gallego”, trató de justificar la portavoz de UPyD omitiendo la última parte de su frase “en el término más peyorativo de la palabra”. “No hay más que ver el contexto de la entrevista”, argumentó Rosa Díez.
jueves, 21 de enero de 2010
La CNC acusa a la SGAE de Monopolio
La CNC (Comisión Nacional de la Competencia) hace público su Informe sobre la gestión colectiva de derechos de propiedad intelectual. En el analiza los problemas tarifarios y las restricciones a la competencia en este sector.
La CNC considera que es posible un modelo más favorable a la competencia, donde las entidades enfrenten mayor presión competitiva en la prestación de servicios a titulares y usuarios y los mecanismos de mercado puedan organizar esta actividad, dictando cuántas entidades deben existir, qué categorías de derechos deben gestionar y cómo deben gestionarlos.
Por este motivo, la CNC considera en su Informe que debe realizarse una revisión integral de la Ley de Propiedad Intelectual.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Galegos fronte a Galicia
Benqueridos lectores, cos anos que teño e co que eu levo visto e escoitado, xa non debería abraiarme cada vez que son testemuña de algo que endexamais vin en ningunha parte do planeta e iso que son bastante viaxado. Pero non é así. Hai poucos días na sala de espera da consulta dun médico, un pai e unha filla nunha animada conversa, el fálalle á filla en galego, quen lle resposta en castelán. Nunha cafetería de Santiago, un matrimonio fala das súas cousas, ela o fai en castelán e o seu home en galego. Na gasolineira onde encho o depósito, a rapaza da caixa fala en galego co seu compañeiro; eu: «¿Me pode cobrar o do surtidor número catro?» Ela: «Sí señor, ahora mismito ¡Manolo, tráeme o cambio que xa non che teño moedas!, son cuarenta y siete con veinte ¿con tarjeta?».
No aeroporto de Barajas, unha señora maior diante de min na cola de embarque para Buenos Aires; ía pasar un tempo coa súa irmá que non vía dende nena. A azafata a para e dille: «Señora, este billete no vale, tiene una esquina rota y así no puede pasar»; a muller respóndelle insistentemente: «Neniña, a min déronmo así, eu non o rompín». A azafata, impasible, repítelle varias veces a mesma letanía. Interveño eu: «Señorita, la señora le quiere decir que el billete ya se lo dieron así en el mostrador». A azafata, que de seguro dominaba varias linguas, diríxese a min e me espeta: «Bueno, pero que otra vez se fije mejor». Cando pasamos, a nosa paisana me di: «¡Ai! o meu salvadoriño, ¡débolle a vida!»; despois, dime polo baixiño: «Arre demo con esta muller, parecía que xa non estabamos en España, mire que llelo repetín veces e non fixo caso ata que vostede llo dixo. ¡Ai, quen fora home!».
Para rematar, unha historia máis vella, aló polo máis profundo do franquismo. Meu pai, que era bilingüe, pois falaba ben as dúas, conversando cun cargo político do Concello de Ferrol, non sei por qué, xa que non era parvo, nun intre faloulle en galego, ao que o concelleiro, cortando de súpeto a conversa, espetoulle: «Agustín, hablo y comprendo perfectamente el español». Cando o meu pai comentou o suceso á mediodía na casa, eu, coa a inocencia dos moi poucos anos, pregunteille: «¿Papá, o galego non é español?». El só botou un sorriso. Anos despois entendino ben cando lin que na Coruña daquela época, había carteis que dicían: «No sea usted bruto: hable español».
Que cada quen saque as súas conclusións, eu haiche moito tempo que xa o fixen: os galegos somos vítimas da nosa propia culta ignorancia.
Isto é o que hai e así nos vai.
Victoriano Urgorri
Biólogo e Catedrático da USC
Fonte: La Voz de Galicia, 11.12.2009
viernes, 11 de diciembre de 2009
viernes, 16 de octubre de 2009
La mayoría rechaza el autoritarismo, pero esa mayoría necesita conducción y un mensaje
El socialdemócrata Antonio Ledezma ganó en 2008 la alcaldía mayor de Caracas con un 53% de los votos. Poco después, Hugo Chávez le despojó, por decreto, de sus prerrogativas y de su sede, que pasaron a una funcionaria designada por el presidente de Venezuela. Se consumaba así lo que Ledezma califica de "fraude poselectoral". Convertido en una de las figuras más prominentes de la oposición, este abogado de 54 años ha viajado a Europa para pedir apoyo frente a un régimen que va laminando la separación de poderes y las libertades.
Pregunta. Se cumplen seis meses de la ley que le privó de sus competencias. ¿Cómo se maneja con la "jefa del gobierno" nombrada por Chávez?
Respuesta. No hay relación, porque es un sector intolerante que sigue la pauta del presidente. Cuando gané las elecciones, le dije a Chávez que a pesar de nuestras diferencias teníamos que trabajar juntos por Caracas. En respuesta, violó la Constitución, designando a una funcionaria de facto, quitándome el 90% del presupuesto y la tutela de escuelas, hospitales y hasta de los bomberos, ahora "bomberos socialistas". Es la política cavernícola.
P. ¿Qué opina de la actitud del Gobierno español?
R. Una cosa son los negocios que hace un gobierno, que son legítimos, y otra que un ministro de Exteriores se limite a ser un agente comercial. Lo que pido al Gobierno de España es que anteponga el interés por los derechos humanos a cualquier interés comercial. Zapatero debería sentirse más cerca de quienes defendemos la libertad y el Estado de derecho, que de un Chávez que, por ejemplo, tiene vínculos con el terrorismo internacional.
P. ¿Qué pensó cuando el ministro Moratinos declaró que Venezuela tenía una libertad de expresión "satisfactoria", el mismo día que se cerraron 34 emisoras?
R. Podría prestarse a que se calificara como cínica, o como una muestra de desconocimiento de una realidad que no se le oculta a nadie. No sólo es el cierre de las radios, es la clausura de Radio Caracas TV y la persecución de periodistas: hay varios encarcelados y otros en el exilio.
P. ¿Hacia dónde va Chávez?
R. No tiene rumbo. Presenta síntomas de delirios ideológicos. Por eso un día es devoto de Fidel Castro, y otro día devoto de Mao. A veces ensalza a Pinochet y a veces a Hitler. Lo que busca es entronizarse en el poder.
P. ¿El problema es sólo Chávez o también unos partidos opositores desorganizados y desautorizados por su pasado?
R. Hemos cometido errores que han permitido a Chávez convertir sus derrotas en victorias. Ahora trabajamos en la consolidación de la unidad no sólo para ganar elecciones, sino para rescatar la gobernabilidad. La mayoría rechaza el autoritarismo, pero esa mayoría necesita conducción y un mensaje. No nos podemos limitar a decir que estamos contra Chávez. Tenemos que ser post-chavistas. Se va a necesitar un gobierno de reconstrucción nacional para reconstruir instituciones y afectos.
Fuente: El País
sábado, 10 de octubre de 2009
El premio Nobel de Economía Eric Maskin: "no es el momento de subir impuestos"
viernes, 9 de octubre de 2009
Pobre Cristo: "Lo llevaron a una guerra"
Muchas veces me he preguntado, en estos últimos años, qué hubiera sido en Europa de la libertad y la democracia si quienes tuvieron que asumir la terrible responsabilidad de enfrentarse a las tropas hitlerianas hubieran sido políticos como los que hoy gobiernan en España.
Es decir, políticos que nos enseñan en la publicidad de las Fuerzas Armadas a un Ejército que parece estar formado solo por personal dedicado a labores de tipo humanitario; políticos que dicen que nuestros soldados no están en Afganistán en una guerra, pues su misión es asegurar allí la paz; y políticos que justifican la necesidad del envío de más tropas al país asiático en la posibilidad de asegurar así la pronta vuelta de las que ya han sido desplegadas.
Todos sabemos, desde luego, que en las guerras del pasado se han cometido atrocidades increíbles y todos también que, incluso en las que nadie duda que estuvieran justificadas plenamente -como la Segunda Guerra Mundial-, quienes dirigían el combate contra el despotismo nazi-facista tomaron decisiones en las que la persecución de un buen balance bélico se hizo a costa de pagar un altísimo precio en vidas de militares y civiles de uno y otro bando. El reciente libro de Anthony Beevor sobre el desembarco de Normandía (El día D) nos lo recuerda con un realismo abrasador.
Las guerras -todas las guerras- son terribles. Lo son incluso las que hoy planifican las democracias con la manifiesta voluntad de no afectar a los civiles y no causar más bajas militares que las estrictamente inevitables. Pero ni siquiera estas guerras de ahora dejan de ser lo que son en realidad: conflictos en los que una de las partes en combate trata de vencer a la otra parte.
Por eso, si hemos de abrir en España un debate responsable sobre nuestra permanencia o no en Afganistán -debate que se suscita ¡durante dos o tres días! cada vez que uno de nuestros soldados pierde allí la vida- es indispensable que se nos diga la verdad: que en Afganistán hay una guerra; que las tropas españolas combaten con las aliadas para vencer a los talibanes; y que la muerte de uno de los nuestros -por terrible que resulte- es una consecuencia inevitable del hecho de tener mil soldados desplegados en un país en guerra abierta.
Solo así podrá formar cada uno su opinión sobre lo que el Gobierno de España habrá de hacer. Solo así lo que haga el Gobierno de España resultará, como debiera, fruto del mandato recibido del cuerpo electoral. Y solo así podremos evitar que haya más ciudadanos de buena fe que, como la pobre abuela del valiente soldado Cristo Cabello, puedan pensar lo que ella expresó el miércoles rota de dolor: «Le dijeron que iba en misión humanitaria y lo llevaron a una guerra».
Roberto Blanco Valdés
Catedrático de Derecho Constitucional
miércoles, 29 de julio de 2009
¿Considera adecuadas las medidas de los Gobiernos?
Creo que han cometido un terrible error. En lugar de dejar caer a las compañías más deterioradas, les han dado más dinero y creo que esto es un paso en la dirección incorrecta. Sin duda, se trata de un terrible error económico y moral. Sé que la gente no se preocupa por la moralidad, pero, da lo mismo. En términos económicos las medidas de los políticos no funcionarán y por eso creo que vamos a ver más problemas.
Fuente: ABC, 19.07.2009
lunes, 6 de julio de 2009
No subáis los impuestos
La carrera alcista del endeudamiento del sector público plantea serias dudas sobre su sostenibilidad y, en consecuencia, preludia una crisis fiscal si no se actúa con rapidez. Esta es la consecuencia de la trayectoria explosiva de la deuda pública impulsada por la recesión y por la política del Gobierno. Ahora, el socialismo reinante quiere reducir el déficit. Este enfoque deprecia y/o ignora todo lo enseñado por la teoría económica y por una amplia evidencia empírica.
A diferencia de lo sostenido en los viejos modelos keynesianos, abanderados por el Gabinete del PSOE, no existe una relación automática entre las subidas impositivas y el incremento de la recaudación. Por añadidura, medidas de esa índole tienen grandes posibilidades de agudizar las fuerzas recesivas en curso, retrasar la recuperación y, por tanto, de elevar en vez de recortar los desequilibrios de las finanzas públicas. Vamos a ver por qué.
Las decisiones de consumo de las familias dependen del valor descontado presente de los flujos de ingresos que aquellas esperan percibir en el futuro, esto es, de su renta permanente. En este contexto, un alza de la fiscalidad destinada a persistir reduce ésta y, con ella, el gasto de los consumidores. En el caso español, la persistencia de una mayor carga tributaria es inevitable en tanto el cuanto el Gobierno se niega a recortar el gasto público. Esto lleva a la consolidación de una presión fiscal superior a la existente en la pre-crisis si se desea que el endeudamiento de las administraciones públicas no se dispare o, al menos, se estabilice alrededor de parámetros sostenibles. En esta tesitura, la respuesta de las familias a la elevación de su factura tributaria y a la caída de su renta permanente será disminuir su consumo.
Si esa es la respuesta de los hogares en un escenario "normal", el impacto contractivo de subir los impuestos tiene mucha mayor intensidad en una recesión. El recorte de la renta permanente producido por la elevación de la fiscalidad se superpondría a una situación en la que las familias experimentan un alto endeudamiento, su riqueza financiera e inmobiliaria está sometida a un proceso de ajuste a la baja de una dureza sin precedentes y sin expectativas cercanas de llegar a término y el fantasma del paro afecta cada vez a más españoles. En este entorno, el incremento de los impuestos hace impensable no ya una reactivación del consumo privado sino sugiere un descenso de éste mayor que el que se produciría sin una decisión de esa naturaleza.
En estos momentos, cualquier subida de los impuestos directos, indirectos o de ambos con la "benéfica" intención de yugular el déficit público es un error. Sólo contribuirá a empeorar las cosas. La idea, según la cual el aumento de la factura fiscal sería financiado por los "ricos", es pura demagogia y no tiene pase. Serán las clases medias que por cierto ya soportan una situación económico-financiera de tintes dramáticos las víctimas del vampiro gubernamental.
Fuente: Europa Press, 03.07.2009
jueves, 11 de junio de 2009
miércoles, 10 de junio de 2009
Por cortesía del BNG
Si los candidatos en la noche electoral fueran sinceros e hicieran otra cosa que intentar convencernos de ser ganadores, en Galicia, Feijóo y Pachi Vázquez habrían dado las gracias públicamente al BNG por la gentileza de cederles sin combate o disputa todo el espacio electoral preciso para poder otorgar lustre a sus resultados haciendo nada. Si hubiera justicia en la política, habrían llamado a Rodríguez, el longevo líder del BNG y de la UPG, para decirle de corazón: "Gracias Paco".
Los populares gallegos se jactan de un espectacular crecimiento porcentual de tres puntos, que se traduce en el astronómico montante de 2.733 votos más que hace cinco años y 200.000 menos que en marzo. No crecen tanto los votos como el impacto porcentual del derrumbe nacionalista. Otro porcentaje tan llamativo como irrelevante lo aporta que el PSOE ha recortado en un punto la diferencia del 1-M. Otro "gran éxito" expresado en la pérdida de 45.000 papeletas en europeas y el doble en las gallegas.
Feijóo ha mantenido sus resultados obteniendo un éxito meritorio pero relativo. No es mucho pedir a quién aún disfruta del crédito que da estrenar gobierno y carecer de rivales. Ninguno de sus oponentes pasa de estar en prácticas o de transición. Feijóo competía contra sí mismo y ha empatado. No ha logrado hacer buena pesca entre los 80.000 cedidos por sus rivales. Si no lo consigue ahora, con todo favor, algo tendrá que ver una acción de gobierno tan desconcertante casi siempre como misteriosa en ocasiones; en especial su acreditada capacidad para cabrear a una parte del país haciéndole luz de gas al gallego. Pachi Vázquez ha buscado refugio en la leyenda del voto urbano, obviando que los populares mantienen su estatus de primera fuerza. La proclamada recuperación de cinco puntos tiene causa de nuevo en la desinteresada contribución nacionalista. Los socialistas han perdido votos absolutos, sin atraer para su causa los apoyos en deserción desde el campo vecino.
Si quieren un ganador, busquen en el chiringo de Rosa Díez, progresando 10.000 sufragios desde el 1-M. Si quieren un perdedor, miren al BNG, que pierde la cuarta parte de sus votos en 2005 y el 60% de marzo. Con el agravante de que la mayoría se ha ido en las ciudades, donde está eso que Rodríguez o Beiras llaman el voto dinámico, no ese voto rural que con tanta frecuencia menosprecian. La decisión estratégica impulsada por la nueva dirección de girar más hacia la presunta izquierda, abandonar Galeusca y embarcarse con Esquerra para ir a buscar votos donde no hay, ha dejado más libre a socialistas y populares el espacio donde sí hay voto en Galicia: la izquierda y el nacionalismo moderados. Un bufé libre del cual sólo han sabido servirse estadísticamente. La decisión de preocuparse por intentar contentar a los electores perdidos en marzo, olvidándose por completo de atender a ese 16% de gallegos que dio su apoyo al proyecto de Quintana, ha traído caer por debajo de la barrera psicológica del 10%. Prescindir alegremente de su único activo electoral, el propio Quintana, sin disponer de recambio seguramente no habrá ayudado a contener la fuga masiva.
El nacionalismo afronta un serio peligro de encaminarse hacia la extinción o la irrelevancia electoral. Está en su mano. Los votantes se han quedado en casa, no se han ido con el cartero. Pero si la respuesta es la suministrada hasta ahora, se irán. Si el análisis continúa siendo que no se ha girado lo suficiente hacia la izquierda y por eso vuelve a ganar la derecha, o que por no haber virado dabondo hacia el soberanismo de salón ha ganado el neoespañolismo, el BNG caminará de victoria en victoria hasta la derrota final. Seguramente, esos electores se plantearían volver a casa, si la respuesta es jubilar a una clase dirigente convertida en el problema e iniciar la renovación ideológica hacia el nacionalismo posible que demandan y donde la mayoría no está fuera esperando a ser liberada o descubierta, sino que debe construirse por la vía del convencimiento, atendiendo sus demandas con políticas modernas y eficientes e integrando la compleja pluralidad de la sociedad que se aspira a gobernar.
Fuente: El País, 09.06.2009
martes, 2 de junio de 2009
Bolonia y el Día de Europa
Ha pasado ya, sin pena ni gloria, el llamado Día de Europa que desde 1985 se supone que se celebra todos los 9 de mayo, y ni siquiera las inminentes elecciones al parlamento comunitario, convocadas para este domingo, han servido de acicate para darle cierta relevancia a esta conmemoración.
Aquella fecha de 1950, cuando muchos votantes europeos de hoy aún no habíamos nacido, el ministro francés de Exteriores Robert Schuman, de apellido germano-luxemburgués, leía una declaración redactada por Jean Monnet que contenía un manifiesto llamado a producir repercusiones de amplio alcance.
A cinco años del final de la segunda contienda mundial y en el amenazador contexto de la llamada Guerra Fría que, paradójicamente, ya podía entonces ser nuclear, Schuman y Monnet proclamaban la urgencia de establecer los cimientos concretos de una federación europea indispensable para el mantenimiento de la paz. Y el sabio pragmatismo de su propuesta pasaba por la inminente atribución a un organismo supranacional de todas las competencias precisas para la administración de las materias primas imprescindibles para la industria militar: el carbón y el acero.
Se trataba de una propuesta que, como el caballo de Troya, escondía en su seno una intención mucho más ambiciosa, un sueño de insospechable trascendencia política, la construcción de una comunidad europea dotada de suficiente unidad como para ser operativa en el contexto global, pero respetuosa a la vez con las singularidades de los pueblos constitutivos de ese inagotable mosaico que es Europa. Cincuenta y nueve años después, el próximo 7 de junio, ciudadanos de veintisiete países del continente estaremos, con nuestro voto, contribuyendo al avance de aquella razonable utopía de una Europa unida. Como dicen los italianos, piano, piano, si va lontano.
Cuando los padres de la unión europea comenzaban a difundir sus ideas, amén de lo político y lo económico siempre tuvieron en cuenta el factor cultural. Y entre ellos, figuras tan destacadas cono el suizo Denis de Rougemont o el coruñés Salvador de Madariaga no dejaron de hablar de la Europa de las Universidades, al recordar cómo en la Edad Media, antes de la configuración de los Estados Modernos, en torno a ellas se había establecido ya una comunidad compartida de ideas, de intereses y de relaciones.
Cuando se celebró, en 1988, el nono centenario de la decana de nuestras universidades, un cumplido grupo de rectores europeos firmaron en Bolonia una Magna Charta en la que, con la misma intencionalidad de Schuman y Monnet, reclamaban a los responsables políticos de sus respectivos países políticas eficaces para alentar la movilidad de los profesores y estudiantes, para el establecimiento de la equivalencia de títulos, créditos y becas, y, en general, para avanzar en la construcción de la nueva Europa cuatro años antes de la supresión definitiva de las fronteras intracomunitarias.
Tardarían once años los ministros europeos de Educación en responder a esta demanda, pero finalmente el 19 de junio de 1999 firmarían la famosa Declaración de Bolonia que, amén de muy escueta, no encierra otro designio que la configuración de un espacio europeo de educación superior acorde con lo que la Magna Charta Universitatum proponía y cada vez parece más necesario.
A un decenio de aquella firma nos acercamos a la fecha propuesta para la consolidación del proyecto, y no es raro que los demás europeos nos pregunten por lo que pasa en España con (y contra) Bolonia. Quienes conocen aquella declaración no entienden por qué por estos pagos se le atribuyen las siete plagas de Egipto: elitización, privatización, mercantilización, degradación docente, el apocalipsis, en suma, de la Universidad. Me gustaría confiar en que, dándole la vuelta a una máxima tan perversa como profusamente citada, una verdad dicha mil veces siga siendo una verdad para reiterar que Bolonia no es su caricatura; que el nombre de la cuna de la Universidad europea está siendo una y otra vez invocado en falso; y que hoy por hoy quizá no habría ceremonia mejor para conmemorar el 9 de mayo, y rendir homenaje a Schumann, a Monnet, a Spaak, a Adenauer, a Churchill, a De Gasperi, y demás fundadores que leer juntos, partidarios y contrarios, la declaración de Bolonia.
Dario Villanueva
Fuente: El Pais, 02.062009
martes, 26 de mayo de 2009
Propaganda electoral y publicidad comercial
Si en los primeros años de nuestra actual democracia nos hubieran preguntado a qué dábamos mayor credibilidad: a la propaganda electoral o a la publicidad comercial, es muy probable que la gran mayoría habría respondido que a la primera. La razón de tal preferencia era el sublime valor que se daba entonces a la acción política democrática en tanto que portadora de los intereses de la generalidad. Y en cierto modo también a la escasa credibilidad de la publicidad comercial ( charlatán significa todavía la persona que se dedica a la venta ambulante y anuncia a voces su mercancía). Hoy tengo serias dudas de que la respuesta fuera la misma. Y no tanto -que sí- por lo mucho que ha mejorado la regulación de la publicidad comercial, sino por el imparable deterioro que viene sufriendo en los últimos tiempos la propaganda política.
Aunque es verdad que en la publicidad comercial suele predominar el aspecto persuasivo sobre el puramente informativo, también lo es que se trata de una actividad rígidamente regulada. Así se prohíbe, por ejemplo, la publicidad engañosa, que es aquella que por acción u omisión puede inducir a error al consumidor y hacerle tomar una decisión sobre una transacción que de otro modo no hubiera tomado. Y tampoco es lícita la publicidad denigratoria, que es aquella que provoca el descrédito, denigración o menosprecio de una persona o empresa o de sus productos o servicios.
Pues bien, sorprendentemente la propaganda política puede ser engañosa y denigratoria. Y es que en lugar de seguir un camino progresivo de rigor y seriedad, la propaganda electoral se ha convertido en un fiel reflejo de la mediocridad, vulgaridad y ausencia de ideales en que se desenvuelve la clase política de nuestros días. Lo cual puede obedecer a varias razones, pero entre ellas está la excesiva profesionalización de la actividad política.
Hasta tal punto es esto cierto que se puede afirmar que solamente los más crédulos y los menos formados de los ciudadanos pueden asegurar que hoy los partidos políticos -unos ciertamente más que otros- se mueven más en defensa del interés general que en el de sus intereses electorales. Por esto, entre los ciudadanos normalmente informados y razonablemente atentos y perspicaces son muy pocos los que creen que la propaganda electoral es veraz en el sentido de que no contiene información errónea para los votantes. Porque no son pocas las promesas que se hacen a sabiendas de que no se pueden cumplir, y las propuestas demagógicas que se sabe que no benefician el interés general.
Pero lo que no puede admitirse desde la perspectiva del interés general es que se utilice la propaganda electoral -financiada en parte con cargo a los Presupuestos Generales, que pagamos entre todos-, no para hacer las propias propuestas, sino para tratar de atemorizar (¿infantilmente?) a los ciudadanos con lo que se supone que piensan los adversarios políticos. El vídeo al que me refiero no es una pieza propagandística que favorezca la contienda política, sino que es democráticamente obstruccionista, y supone una falta de respeto a los ciudadanos y a su nivel de inteligencia.
Fuente: La Voz de Galicia, 24.05.2009
miércoles, 20 de mayo de 2009
lunes, 18 de mayo de 2009
sábado, 16 de mayo de 2009
Un Cayo Lara gallego
La similitud del amigo Guillerme con Cayo Lara vas más allá de la pertenencia a una misma quinta. Ambos son recursos de urgencia para mantener a flote a dos partidos (UPG y PCE), que se han librado de la desaparición gracias al ingenioso artificio de montar una coalición donde escabullirse. Ambos tienen el mismo limitado carisma, y ambos hablan lenguajes salidos de un museo de la resistencia.
Cayo y Guillerme reflejan el instinto posesivo de dos organizaciones educadas en el arte de la manipulación de los frentes populares y asociaciones de masas. Comparten una ancestral tradición de los pecés, consistente en disimular su pequeñez con diferentes disfraces. Así fue como nacieron el BNG e Izquierda Unida.
Convencidos sus mentores de que una sigla con la hoz y el martillo nunca llegaría a nada, adoptaron una apariencia plural. En términos maoístas, dejaron que crecieran mil flores, o mil siglas que daban la impresión de inmenso supermercado ideológico, donde era difícil no encontrar un artículo a gusto del consumidor.
Ecologistas, republicanos, carlistas, socialistas disidentes, en el escaparate de Izquierda Unida. Socialdemócratas, galleguistas, independentistas, anticapitalistas y hasta antiguos seguidores del Gran Timonel chino, en los anaqueles del Bloque Nacionalista Galego. Una diversidad sólo aparente, porque en medio de tantos enanitos reinaba Blancanieves.
Pero tanto el PCE como la UPG se equivocan al confundir la España o la Galicia contemporáneas con las sociedades europeas de entreguerras, que es el periodo en el que mejor funcionó la artimaña. Los enanitos crecen, se hacen mayores y algunos perciben que la gente demanda una izquierda y un nacionalismo distintos, abiertos, liberados de la dependencia, y es entonces cuando el cuento cambia y la dulce Blancanieves se hace madrastra.
Cayo y Guillerme son la respuesta del socio fundador a los que querían nuevos aires. En el caso del BNG, tanto Beiras como Aymerich ponen sobre la mesa modelos que, siendo diferentes, tienen en común su sintonía con corrientes sociales seducidas por los movimientos antiglobalización, o deseosas de homologar al nacionalismo gallego con CiU o el PNV.
Lo que triunfa finalmente en la asamblea de Santiago es la defensa de un privilegio partidario. Por encima del interés de un nacionalismo que sigue necesitando entrar en sintonía con la mayoría social del país, estaba el interés de la UPG. El partido es un fin más que un medio, algo que en la historia de los partidos, entendidos como vanguardia, se repite constantemente.
Alguien que ideara un desenlace en el que todos quedaran malheridos no lo hubiera hecho mejor. Xosé Manuel Beiras pierde su enésima batalla interna, aunque con una dignidad encomiable. A pesar del aplauso tardío, nadie reivindica el legado de Quintana. La de Carlos Aymerich puede ser una brillante generación perdida.
Y por último, los triunfadores se han visto obligados a hacer un striptease, que desmorona las teorías que hablaban de una UPG resignada, como un abuelo bonachón, a ver crecer el nuevo nacionalismo. No es ése su papel, sino el de poder fáctico que permanece en la sombra sólo mientras está conforme con los acontecimientos. Como la situación era inquietante, se saca a Guillerme al campo, sin que importe su similitud con Cayo Lara. Ahí están, como porteros de un club cada vez más privado.
viernes, 15 de mayo de 2009
Nacionalistas
A última asemblea non lles vai axudar moito aos do Bloque a endereitar a desfeita que teñen montada. O desconcerto é moi grande e a división ameaza. Pero poden observarse dúas novidades positivas despois da batalla.
A primeira é que o novo líder é máis mundano e culto que o anterior, e seguramente por iso terá maiores reticencias á hora de poñerse a boina por monteira (a estas alturas do campionato) e facer a política de formas vilegas e clientelistas que ía instalándose, cada día con máis forza, entre os gobernantes do Bloque na Xunta de Galicia.
A segunda é que ten, ou di que ten vontade de facer política de esquerdas. Falta saber que significa iso para Guillerme Vázquez. Se consiste en repetir as consignas vermellas e nacionalistas máis tópicas en artigos mentres fai outra cousa, como Carlos Aymerich, ou se busca renovar o discurso, facelo fresco e afirmar novas tácticas, observando antes de onde vén o vento. Porque nin sopra igual que nos anos setenta nin que nos noventa. De momento centra as balas no PP e ignora o PSOE. E parece que acertará se continúa por aí, porque a estas horas o partido socialista é un conglomerado de pesos pruma en Galicia, máis débil que hai tres meses e vencíbel na batalla diaria pola hexemonía da oposición. Ademais, probabelmente esteamos comezando un cambio de ciclo en España, no que o PSOE perderá moito peso, que en Galicia podería aproveitar o Bloque.
Novidades negativas? Para min todo o demais, sexa novo ou non. Unha tendencia que ten o quince por cento non vai participar na executiva da organización. Un partido leninista que non sabe se é leninista, pero que administra o poder con métodos leninistas, domina a casa. Faise oficial o quintanismo, unha tendencia nacida arredor do poder da Xunta, pola influencia que dá gobernar, cando xa non gobernan. E ademais logra case a metade dos votos, sen que ninguén saiba que futuro desexan, en que sociedade pensan, nin que reformas pretenden. Nin eses nin os demais. Porque falar falan todos, pero documentos solventes e grupos de estudos, nada de nada. E a xente cada vez máis escéptica e lonxe deles.
Xosé Manuel Sarille
Profesor e escritor
Fonte: El Correo Gallego, 12.05.2009
miércoles, 13 de mayo de 2009
Como tú
A estes tipos había que borralos: da memoria e dos mapas. Cuspir sobre a súa tumba, cando morran, e esculpir no inferno unha lápida de espanto. Podes tomar café con eles na barra do bar e gritar no fútbol a mesma consigna. Podes, incluso, votar por un deles para que presida a túa comunidade de veciños. Pero non son coma ti (como tú, piedra pequeña, escribiu León Felipe). Estes tipos cargan coa ignominia gravada na alma. Non son coma ti. Podes levar a cabeza ben alta. Ás veces teño a sensación de que ser home, varón, é case pecado. Sentín algunha vez os ollos terribles dunha muller que mira con odio. E quizá teña razón. Ser home é pecado. Conxúgase en plural e masculino o maltrato, a violencia doméstica, de xénero... hai tantos nomes para o oprobio. Aparecen a miúdo na prensa. Manifestámonos, declaran os políticos, créanse ministerios de igualdade mentres ignoramos a certeza: o problema é o respecto. Quen respecta dende pequeno non leva pistola, non golpea, non mata en nome do Deus dos celos. Dá a volta, como un tipo elegante, e pide ao camareiro unha copa de olvido para limpar as lágrimas. Odio estes tipos que non son coma ti, non teñas medo. Odio as iniciais do seu nome cando aparecen nos noticiarios. Odio o relato exacto dos feitos do día de autos en que o covarde toma a escopeta, a navalla ou o raio para partir a carne ou a seda da muller que o acompaña e que é cadáver. E parece que sangro. Que sangran as miñas mans cando paso a folla para non ler necroloxías: un novo caso de violencia machista en... Non son coma ti, que non te engañen. E que non se engañen as que odian en nome dos canallas a todos os homes. Porque hai homes, en plural e masculino, que portan outra bandeira. Que adoran, aman, choran, danzan a danza da ternura... e escriben poemas de amor que non se borran. Nin da memoria. Nin dos mapas. Como tú, piedra pequeña... como tú.
Xosé Carlos Caneiro
Fonte: La Voz de Galicia, 12.05.2009





