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jueves, 25 de junio de 2009

"Bolonia es un cambio a mejor"

El nuevo presidente de la Conferencia de Rectores Universitarios (CRUE), Federico Gutiérrez-Solana, opina sobre el Proceso de Bolonia:

"Bolonia es un cambio a mejor. Trata de adecuar los objetivos de la formación. ¿Qué queremos? ¿La investigación que desea el investigador o la que demanda la sociedad?". Plantea que la Universidad deje de ser coto privado a capricho de ciertos currículos y pase a ser útil. "Hay que bajarla del pedestal", dice. "Debemos vencer las barreras de quienes piensan que la investigación debe hacerse sin objetivos y quienes estamos convencidos de que debe orientarse a cuestiones prácticas con un fin".

Fuente: El Pais, 25.06.2009

martes, 2 de junio de 2009

Bolonia y el Día de Europa

Ha pasado ya, sin pena ni gloria, el llamado Día de Europa que desde 1985 se supone que se celebra todos los 9 de mayo, y ni siquiera las inminentes elecciones al parlamento comunitario, convocadas para este domingo, han servido de acicate para darle cierta relevancia a esta conmemoración.

Aquella fecha de 1950, cuando muchos votantes europeos de hoy aún no habíamos nacido, el ministro francés de Exteriores Robert Schuman, de apellido germano-luxemburgués, leía una declaración redactada por Jean Monnet que contenía un manifiesto llamado a producir repercusiones de amplio alcance.

A cinco años del final de la segunda contienda mundial y en el amenazador contexto de la llamada Guerra Fría que, paradójicamente, ya podía entonces ser nuclear, Schuman y Monnet proclamaban la urgencia de establecer los cimientos concretos de una federación europea indispensable para el mantenimiento de la paz. Y el sabio pragmatismo de su propuesta pasaba por la inminente atribución a un organismo supranacional de todas las competencias precisas para la administración de las materias primas imprescindibles para la industria militar: el carbón y el acero.

Se trataba de una propuesta que, como el caballo de Troya, escondía en su seno una intención mucho más ambiciosa, un sueño de insospechable trascendencia política, la construcción de una comunidad europea dotada de suficiente unidad como para ser operativa en el contexto global, pero respetuosa a la vez con las singularidades de los pueblos constitutivos de ese inagotable mosaico que es Europa. Cincuenta y nueve años después, el próximo 7 de junio, ciudadanos de veintisiete países del continente estaremos, con nuestro voto, contribuyendo al avance de aquella razonable utopía de una Europa unida. Como dicen los italianos, piano, piano, si va lontano.

Cuando los padres de la unión europea comenzaban a difundir sus ideas, amén de lo político y lo económico siempre tuvieron en cuenta el factor cultural. Y entre ellos, figuras tan destacadas cono el suizo Denis de Rougemont o el coruñés Salvador de Madariaga no dejaron de hablar de la Europa de las Universidades, al recordar cómo en la Edad Media, antes de la configuración de los Estados Modernos, en torno a ellas se había establecido ya una comunidad compartida de ideas, de intereses y de relaciones.

Cuando se celebró, en 1988, el nono centenario de la decana de nuestras universidades, un cumplido grupo de rectores europeos firmaron en Bolonia una Magna Charta en la que, con la misma intencionalidad de Schuman y Monnet, reclamaban a los responsables políticos de sus respectivos países políticas eficaces para alentar la movilidad de los profesores y estudiantes, para el establecimiento de la equivalencia de títulos, créditos y becas, y, en general, para avanzar en la construcción de la nueva Europa cuatro años antes de la supresión definitiva de las fronteras intracomunitarias.

Tardarían once años los ministros europeos de Educación en responder a esta demanda, pero finalmente el 19 de junio de 1999 firmarían la famosa Declaración de Bolonia que, amén de muy escueta, no encierra otro designio que la configuración de un espacio europeo de educación superior acorde con lo que la Magna Charta Universitatum proponía y cada vez parece más necesario.

A un decenio de aquella firma nos acercamos a la fecha propuesta para la consolidación del proyecto, y no es raro que los demás europeos nos pregunten por lo que pasa en España con (y contra) Bolonia. Quienes conocen aquella declaración no entienden por qué por estos pagos se le atribuyen las siete plagas de Egipto: elitización, privatización, mercantilización, degradación docente, el apocalipsis, en suma, de la Universidad. Me gustaría confiar en que, dándole la vuelta a una máxima tan perversa como profusamente citada, una verdad dicha mil veces siga siendo una verdad para reiterar que Bolonia no es su caricatura; que el nombre de la cuna de la Universidad europea está siendo una y otra vez invocado en falso; y que hoy por hoy quizá no habría ceremonia mejor para conmemorar el 9 de mayo, y rendir homenaje a Schumann, a Monnet, a Spaak, a Adenauer, a Churchill, a De Gasperi, y demás fundadores que leer juntos, partidarios y contrarios, la declaración de Bolonia.

Dario Villanueva

Fuente: El Pais, 02.062009

miércoles, 11 de marzo de 2009

As Becas en forma de crédito

El rector de la Universidade da Coruña, José María Barja, quiso tranquilizar ayer a los alumnos preocupados, que protestaron por el sistema de becas en forma de créditos que supondrá una novedad en la adaptación al Plan Bolonia: “As queixas a este respeito son un problema de falta de información”. Varios estudiantes se manifestaron la pasada semana (tanto en A Coruña como en el resto del Estado) argumentando quejas contra el sistema de becas en forma de crédito del nuevo programa de estudios europeo. Éstos denunciaban que, en lugar de recibir una ayuda, tendrán que “hipotecarse antes de rematar os seus estudios”.

Pero el rector quiso responder a este punto, en el que fue claro: “Estas cantidades só terán que devolverse en caso de que o titulado teña un traballo, en non só iso, ademáis este ten que superar os 23.000 euros anuais de remuneración”. Ésta no es la única premisa para efectuar la devolución, ya que, además, los graduados tendrán un plazo de cinco años desde que terminen su titulación para encontrar ese trabajo que les reporte la cantidad estipulada. “En caso de que non sexa así, simplemente non terán que devolver os cartos. A min paréceme un negocio máis que rendible para o estudante, sobre todo tendo en conta que a cantidade a pagar no superaría os 60 euros ao mes”, señaló el máximo responsable del órgano educativo. También especificó Barja que este tipo de préstamos que calificó como “a coste cero”, funcionan en toda Europa “sen problemas” desde hace años.

Másters públicos
Otra de las reclamaciones de la protesta del pasado día 4 también fue zanjada por el rector ayer, cuando afirmó, refiriéndose a los créditos, que “no suporán a desaparición das becas tradicionais”. Además, quiso explicar la novedad que Bolonia supone en lo que a los másters se refiere, ya que el último curso de algunos títulos de grados tendrá un formato de maestría: “A aparición dos másters de carácter público é un avance”, apuntó Barja, “si, é certo que serán máis caros que un curso normal, pero tamén moito máis baratos que os másters privados que até o de agora eran os únicos que existían”.

Fonte: El Ideal Gallego, 11.03.2009

martes, 10 de marzo de 2009

"O Plan Bolonia non só non privatiza, senón que facilita unha oferta formativa de posgrao a prezo público"

A pasada semana os estudantes volveron manifestarse en contra do Plan Bolonia, unhas mobilizacións que Carlos Herrero Latorre (Vicerreitor de Coordinación do Campus de Lugo) atribúe á falta de información. "O motivo desas protestas é o descoñecemento. O construír un Espazo Europeo de Educación Superior harmónico ten moitísimas vantaxes, fundamentalmente de mobilidade e de transparencia dos títulos".

-¿A quen é atribuíble ese descoñecemento do plan?
-Que os propios actores -profesores, estudantes e membros da comunidade universitaria- non coñezamos a fondo este proceso é un déficit que nunha parte hai que poñer no debe das Universidades, que teremos que aplicarnos aínda máis en explicar o proceso e en falar das súas bondades e dos seus inconvenientes, que tamén os ten. Hai problemas que haberá que ir resolvendo, pero este é un reto que dende o meu punto de vista non ten volta atrás.

-O alumnado fala de privatización da universidade, ¿que hai de certo?
-Estase facendo unha clara crítica por parte dos alumnos á privatización da universidade, cando eu creo que ocorre todo o contrario. O Plan Bolonia non só non privatiza, senón que facilita a oferta de formación de posgrao -tipo máster- a un prezo público, algo que antes non existía. Equivócanse os que entenden que privatizar é enfocar uns estudos dende un punto de vista máis axeitado para que haxa unha inserción laboral e unha satisfacción do insertado e da empresa que o acolle. Identificar unha cousa con outra é un erro. Os estudos que a Universidade ten que poñer enriba da mesa tamén se teñen que axustar ao mercado laboral e ás necesidades dos empregadores. Non se pode dicir que se está a privatizar a universidade cando a oferta que se fai é unha oferta a prezo público.

jueves, 5 de febrero de 2009

"Bolonia no tiene nada que ver con la propiedad o el tipo de las universidades, sino con la compatibilidad entre sistemas"

Ján Figel', comisario de Educación europeo, está viviendo desde una posición privilegiada la instauración de un sistema de Educación Superior único para todos los países de la UE. De ello, y en especial del papel de España, «algo atrasada», ha hablado con CAMPUS.

Pregunta.- ¿Qué países están encontrando mayores dificultades en la adaptación a Bolonia? ¿Corre peligro el objetivo?
Respuesta.- El tiempo es oro, pero lo más importante es que toda Europa se está moviendo y España también. Unos van más rápidos, otros llegarán más tarde, pero todos vamos en la misma dirección. A la educación española le interesa mucho ser compatible con la del resto de Europa y el mundo, modernizarse, invertir en calidad, avanzar en el reconocimiento de titulaciones, renovar el sistema de calificación y conectar los conocimientos con el mundo empresarial. España lleva un atraso, pero espero que avance gradualmente hasta ponerse al día en el horizonte de 2012.

P.- Si las protestas estudiantiles se mantienen o incluso se agravan, ¿se plantea la Comisión Europea revisar el Proceso?
R.- Bolonia es voluntario, no obligamos a nadie, está en manos de cada Estado, que es el propietario del Proceso y quien decide cómo quiere moverse adelante. El 'tempo' y el ámbito de las reformas lo puede decidir cada Gobierno e incluso dejar algunos estudios fuera de Bolonia. Hay 46 países con diferentes modelos y ejemplos concretos de cómo adaptarse. El proceso es lo suficientemente flexible para todos como para aprovecharlo y beneficiarse. España puede escoger quedarse fuera, pero advierto que todo el Continente está dentro. ¿Si es bueno para Suiza, Noruega o Rusia por qué no va a serlo para España? Y más aún cuando nos enfrentamos a una crisis económica: la respuesta debe ser más y mejor educación, España debe responder a la crisis con Bolonia. Una veintena de países de fuera de la UE quieren formar parte del Proceso, lo que demuestra que la Universidad europea es cada vez más atractiva a nivel global. En abril nos reuniremos con los ministros europeos de Educación en Louvain-la-Neuve (Bélgica) para analizar el Proceso y ver qué países tienen problemas e incumplen la agenda.

P.- Poca movilidad de estudiantes y profesorado, endogamia y falta de internacionalización, inversión insuficiente... ¿Cuáles son los principales problemas del sistema universitario español? ¿En qué va retrasado?
R.- Simplemente no aplica los principios de Bolonia y así pone trabas a los profesionales más cualificados. Todavía hay muchas quejas por el no reconocimiento de los títulos, el sistema de tres ciclos no se ha introducido aún, mientras que en otros países ya funciona totalmente, el diploma suplementario no se da automáticamente sino que se tiene que pedir y, encima, pagar. Por otro lado, España es muy atractiva para los estudiantes 'Erasmus', es el destino más popular, junto a Francia. En 20 años, 236.000 estudiantes españoles se han ido a estudiar al extranjero, un 14% del total comunitario, es muchísimo. Eso prueba que los estudiantes españoles están con Europa.

P.- ¿Le preocupa que se extienda una corriente antieuropeísta en algunos sectores universitarios que ven Bolonia como una privatización encubierta de la educación superior?
R.- ¡Se equivocan! Europa es un mosaico, en algunos países la educación está fuertemente financiada por los gobiernos y predominan las universidades públicas, mientras que en otros son más potentes las privadas. Pero Bolonia no tiene absolutamente nada que ver con la propiedad o el tipo de las universidades, sino con la compatibilidad entre sistemas. Las universidades públicas españolas seguirán siendo públicas, lo han entendido mal. La educación debe modernizarse para adaptarse a una sociedad y un mundo cambiantes. Lo que era suficiente hace 20 años es insuficiente hoy; la Universidad europea tiene ya 920 años, pero no se hace frente a los retos de futuro cantando la gloria del pasado. España debe estar en la 'Champions'. ¿Por qué en España tenéis los mejores futbolistas de Europa? Porque os gusta el fútbol y lo amáis, pero también porque invertís y aceptáis los futbolistas extranjeros cualificados, porque reconocéis su titulación aunque hayan competido en otras ligas. ¿Por qué no hacéis lo mismo con la Educación? España debe tratar a sus universitarios como a sus futbolistas, ofrecerles condiciones atractivas y beneficiosas para estar en la 'Champions League' de la Educación. Eso es Bolonia.

P.- ¿Qué medidas se están adoptando para frenar la fuga de cerebros?
R.- España debe dejar de quejarse de la fuga de cerebros y de Bolonia y actuar, moverse. Lamentarse no sirve de nada e impide encontrar una solución. España es la mejor en fútbol porque se abre al extranjero y debe mirar así el Proceso de Bolonia, abrir las universidades a los intercambios, a la movilidad internacional, a la calidad, a la investigación, para que sus cerebros no se fuguen. Europa, en cualquier caso, está mejorando, la cantidad de estudiantes que vienen de otros rincones del mundo está creciendo y ahora lideramos la clasificación mundial de escuelas de negocios.

P.- Una consecuencia directa de la fuga de cerebros es la dificultad de desarrollar las investigaciones en proyectos comerciales, el llamado proceso de transferencia de conocimiento. ¿Qué soluciones se pueden aportar desde la Comisión a este problema?
R.- La sociedad del conocimiento sólo se puede construir cuando el conocimiento se valora, cuando no es únicamente el ministro de Educación quien le da apoyo, sino la sociedad entera, cuando se dan las condiciones adecuadas para la creación de conocimiento, su diseminación y su transferencia. Y eso significa Investigación, Educación e Innovación, es un triángulo en el que solo dos patas no son suficientes. Debemos poner juntos a universidades, centros de investigación y empresas; no es ningún peligro, es normal, son autónomos pero se necesitan. Es imprescindible fijar colaboraciones estables entre universidades, investigadores y empresas. El nuevo Instituto Europeo de la Tecnología será un vivero para estas colaboraciones.

P.- España perdió la sede del Instituto, que no estará en Sant Cugat del Vallès sino en Budapest, pero ¿está aún a tiempo de participar en el proyecto?
R.- La sede física sólo podía ser una y competir por ella está bien, pero el trabajo real se realizará en las comunidades de conocimiento e innovación, que impulsaran proyectos de energías renovables, cambio climático y nuevas tecnologías de la información. Y esa es una gran oportunidad para España: les animo encarecidamente a que se presenten.

P.- España tiene más universitarios que sus vecinos pero invierte menos: el 0,9% del PIB desde 1995 en educación superior y el 0,08% en becas y ayudas, mientras que la media de la OCDE es del 1,3% y del 0,25% respectivamente. Zapatero prometió el 1,5% en los programas electorales del 2004 y 2008 ¿Qué consecuencias tendrá esta falta de inversión?
R.- La Educación es la mejor inversión de futuro, da muchos más beneficios que las inversiones en el sector bancario. Y especialmente ahora, cuando vemos cómo muchos bancos se hunden. Educar es preparar a la población para los retos de futuro, para la globalización, y no debe verse como un gasto sino como la mejor inversión. Y lo digo como político, pero también como padre de mis hijos. Debe ser una prioridad de toda la sociedad: no solo del Gobierno nacional, también de los presupuestos autonómicos y locales, y de las empresas.

D.N.I.
Nacido en Vranov nad Toplou (Eslovaquia), el 20 de enero de 1960, Ján Figel' está casado y tiene cuatro hijos. Estudió, entre 1978 y 1983, Ingeniería Eléctrica en la Universidad Técnica de Kosice. Ejerció de ingeniero hasta 1992, cuando comenzó su carrera política en la Comisión de Asuntos Exteriores del Consejo Nacional de la República Eslovaca. Ha estudiado Relaciones Internacionales en Georgetown (EEUU) y Amberes (Bélgica) y ha enseñado en la Universidad de Trnava (Eslovaquia).

Albert Segura

Fuente: El Mundo, 04.02.2009


 
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