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martes, 12 de mayo de 2009

El BNG ya no es un bloque

La facción menos derrotada en la elección de la ejecutiva y el consello del BNG ya llevaba en su nombre un presagio y una declaración de guerra, porque, al presentarse como Alternativa pola Unidade, a Lealdade e a Operatividade do BNG, parecía estar más preocupada por visualizar las carencias de sus adversarios que por cerrar un proyecto de futuro.

El BNG nació en 1982, con la intención de superar el aislamiento en el que había caído la UPG después de la transición y del inicio de la política autonómica, y como un instrumento para poner fin a la fragmentación partidaria que hacía inviable la progresión electoral del nacionalismo de izquierda. Y hay que reconocer que -trabajando contra las mayorías del PP, aprovechando el tirón de Beiras, y usando el realismo político de Quintana- cumplieron en solo 23 años el sueño de unificar en una sola organización todo el nacionalismo y pasar de la marginalidad al poder. Felicidades por ello.

Pero, en contra de los consejos que recibieron de muchos observadores externos, el BNG no aprovechó tanto éxito y bonanza para definir un espacio partidario moderno y comprensivo para la gente. Y esa es la razón por la que la imprevista derrota electoral se convirtió en una bomba que hizo saltar en pedazos la cohesión y el pragmatismo que los habían llevado al poder. A Quintana y Aymerich, que iban por el buen camino, no les dio tiempo de cuajar su proyecto renovador. A Beiras le pudo el peso de su propio personaje, y, en vez de convertirse en una reserva de sosiego y sabiduría que todos hubiesen respetado, se empeñó en ser el profeta de un asamblearismo trasnochado que no tiene futuro alguno. Y a la UPG, que siempre manejó los hilos del BNG con cierta visión y generosidad, le dio vértigo presenciar un relevo que podría poner fin al modelo de marioneta que tanto le mola. Y por eso se ha abierto una división que va a durar mucho tiempo, y que difícilmente se va a superar sin la victoria total de los unos sobre los otros.

El consello nacional del BNG, con 23 miembros de Paco Rodríguez, 18 de Aymerich, 7 de Beiras y 2 de Villar es lo contrario de lo que se necesita para salir del infierno de la derrota y el estancamiento electoral. Y la ejecutiva nacional, que domina la UPG mediante la figura interpuesta de Guillerme Vázquez, apenas tiene más horizonte que el de evidenciar el galimatías frentista que tiene que bregar con los aparatos cerrados del PP y el PSOE. Por eso creo que el BNG ha perdido su condición de «bloque», y que, bajo la apariencia de una etapa superada, acaba de sufrir un retroceso difícilmente recuperable. Porque el mundo no camina hacia Babelia, y nadie considera útil y bueno lo que resulta difícil de entender.

Xosé Luis Barreiro Rivas
Profesor Titular de Ciencia Política e da Administración

Fonte: La Voz de Galicia, 11.05.2009

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